La revolución necesaria en los negocios y la academia
En la actualidad, se repite constantemente en conferencias, reuniones y conversaciones que tanto el mundo de los negocios como el académico están atravesando cambios radicales y rápidos. Estos cambios sorprenden a quienes no están dispuestos a evolucionar y adaptarse a lo nuevo que surge constantemente. Sin embargo, a pesar de esta repetición, aún persisten ejecutivos, gerentes y educadores que operan como si vivieran en la prehistoria.
Este tipo de mentalidad produce departamentos, unidades organizacionales y empresas con culturas retrógradas, lentas, reactivas, negativas y altamente conflictivas, lo que impacta negativamente en su productividad. Aún cuando algunas organizaciones muestran altos indicadores de eficiencia, muchas carecen del compromiso y la pasión de sus empleados hacia la visión, misión y valores de la empresa.

¿Cuál es la solución?
La clave está en el cambio: desarrollar una pasión obsesiva por aprender, disfrutar, autoeducarse y educar a otros, sin importar nuestra posición jerárquica. Es fundamental aspirar a la excelencia en todo lo que hacemos y conocer quiénes somos, hacia dónde vamos y qué principios seguimos. Este enfoque requiere una metodología que facilite una mejor escucha, no solo de nosotros mismos y de quienes nos rodean, sino también de los procesos y ambientes en los que interactuamos.
Una herramienta eficaz para fomentar esta actitud es el Coaching Empresarial. Este enfoque busca crear un entorno en el que los individuos y las organizaciones puedan alcanzar y superar su máximo potencial. El Coaching Empresarial sostiene que el modelo tradicional de comando y control es ineficaz. En lugar de simplemente cumplir con las obligaciones, un gerente-coach debe generar confianza, responsabilidad, compromiso, capacidad de aprendizaje, y fomentar la innovación y la creatividad. Investigaciones han demostrado que el modelo tradicional limita el desempeño a menos del 20% de la capacidad real de los empleados.
Adoptar el Coaching Empresarial y deshacerse de los antiguos paradigmas de gestión no es solo una estrategia para adaptarse, sino un camino hacia el liderazgo y la sostenibilidad en un mundo en constante evolución.


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